Frutado
El frutado es uno de los atributos positivos fundamentales en la cata de un aceite de oliva virgen extra. Se refiere al conjunto de sensaciones aromáticas que recuerdan a la aceituna fresca y sana, ya sea verde o madura. Lo percibes principalmente por el olfato, tanto de forma directa como por vía retronasal al probar el aceite. Un buen frutado indica que la aceituna llegó a la almazara en condiciones óptimas y que el proceso de elaboración fue cuidadoso.
Al comprador le importa porque el frutado es una señal de calidad y frescura. Un aceite con frutado intenso suele ser rico en polifenoles y aportar matices complejos al paladar: hierba recién cortada, tomate, almendra, manzana o plátano, según la variedad de aceituna. Si el frutado es débil o ha desaparecido, puede ser señal de que el aceite ha envejecido o de que su elaboración no fue la ideal.
Consejo práctico: antes de aliñar un plato, acerca el aceite a la nariz y aspira con calma. Si percibes aromas vivos y agradables a fruta u hortalizas frescas, tienes delante un aceite con buen frutado. Acompáñalo del amargor y el picante característicos: los tres juntos son la huella de un AOVE de calidad.