Aceite de oliva virgen
El aceite de oliva virgen es el zumo natural obtenido directamente del fruto del olivo mediante procedimientos mecánicos, sin usar disolventes químicos ni refinado. A diferencia del aceite de oliva virgen extra, presenta pequeñas imperfecciones organolépticas —un ligero defecto de sabor o aroma— y su acidez libre puede ser algo mayor, aunque sigue siendo un producto de origen cien por cien natural.
Para el consumidor, conocer esta categoría es útil porque aparece habitualmente en las estanterías a un precio inferior al virgen extra, lo que puede tentarle a elegirlo sin valorar bien la diferencia. Si el aceite que buscas es para cocinar a temperatura moderada o aliñar platos de sabor intenso donde los matices finos se pierden, puede ser una opción razonable; sin embargo, en crudo —sobre una tostada o una ensalada— notarás que le falta la viveza y frescura del virgen extra.
Un consejo práctico: lee siempre la etiqueta y asegúrate de que pone exactamente «virgen» o «virgen extra». Si solo dice «aceite de oliva» sin esa palabra, se trata de una categoría diferente, obtenida por refinado, con un perfil muy distinto.