Aceite de orujo de oliva
El aceite de orujo de oliva se obtiene a partir del alperujo, es decir, el residuo sólido que queda en la almazara después de extraer el aceite virgen de la aceituna. Ese subproducto todavía contiene grasa que se recupera mediante disolventes industriales en instalaciones especializadas llamadas orujeras. El resultado es un aceite crudo de orujo que, tras ser refinado para eliminar impurezas y mezclado con una pequeña proporción de aceite virgen de oliva, se convierte en el aceite de orujo de oliva que se vende en tiendas.
Para el comprador, es importante entender que este aceite no es un aceite virgen: su proceso de elaboración es industrial, por lo que carece de los aromas, sabores y polifenoles propios del aceite de oliva virgen extra. La normativa europea lo reconoce como una categoría diferente e inferior en la escala de calidad del aceite de oliva.
Sin embargo, tiene sus usos: su sabor neutro y su elevado punto de humo lo hacen adecuado para frituras a alta temperatura en contextos donde el precio es prioritario. Si buscas sabor, propiedades saludables o disfrute gastronómico, opta siempre por un virgen extra.