Categoría
Subproductos del olivo
Todavía no hay productores en esta categoría. Sé el primero.
Sobre subproductos del olivo
Subproductos del olivo: alperujo, orujo, hueso y hoja como recursos
De cada 100 kilos de aceituna que entran en una almazara, solo en torno a 20 salen convertidos en aceite; el resto es materia que el sector ha aprendido a aprovechar hasta el último gramo. El subproducto principal del sistema de dos fases es el alperujo, una pasta húmeda de pulpa, hueso y agua de vegetación que las extractoras orujeras procesan para obtener aceite de orujo de oliva —que tras refinarse se comercializa como aceite apto para consumo, muy usado en hostelería y fritura— y orujillo seco, un biocombustible empleado en las propias extractoras y en generación eléctrica. España cuenta con un tejido orujero potente que convierte en recurso lo que hace décadas era un problema ambiental.
El hueso de aceituna es la estrella silenciosa de esta economía circular: separado y limpio, es un biocombustible denso, de alto poder calorífico y granulometría regular, muy apreciado para calderas y estufas domésticas e industriales, con precio por kilo tradicionalmente inferior al pélet de madera. Muchas almazaras lo usan para su propia caldera y venden el excedente a granel o ensacado. La hoja del olivo, retirada en la limpieza de la aceituna, se destina a alimentación animal y concentra un interés creciente por sus extractos ricos en oleuropeína, estudiados para aplicaciones nutracéuticas y cosméticas. Hasta la madera de poda encuentra salidas: biomasa triturada, leña de calidad para brasas y carbón vegetal.
Esta valorización tiene una lectura económica y otra ambiental. Para almazaras y cooperativas, los subproductos han pasado de generar coste de retirada a aportar ingresos complementarios, especialmente el hueso; para el conjunto del sector, cerrar el ciclo —devolver al olivar compost derivado del alperujo, generar energía con la biomasa propia, reducir residuos a vertedero— refuerza el argumento de sostenibilidad que la distribución y la exportación valoran cada vez más. El olivar español funciona así como una biorrefinería a escala territorial: del mismo árbol salen alimento, energía, alimentación animal y materias primas para industrias emergentes.