Categoría
Maquinaria para almazaras
Todavía no hay productores en esta categoría. Sé el primero.
Sobre maquinaria para almazaras
Maquinaria para almazaras: qué equipos componen una línea de elaboración
Una almazara moderna es esencialmente una línea continua de máquinas encadenadas. En el patio, la limpiadora elimina hojas y ramas con corrientes de aire, la lavadora retira tierra y piedras cuando es necesario, y la báscula y el toldo de recepción organizan las entradas por calidades. Ya en la nave de elaboración, el molino de martillos tritura la aceituna entera, la termobatidora amasa la pasta a temperatura controlada durante 30 a 60 minutos, y el decánter —la centrífuga horizontal que es el corazón de la instalación— separa el aceite del alperujo en el sistema de dos fases que domina en España desde los años noventa. Una centrífuga vertical remata la limpieza del aceite antes de enviarlo a bodega.
La bodega requiere depósitos de acero inoxidable con fondo cónico para purgas, inertización con nitrógeno en las instalaciones más exigentes y control de temperatura para conservar el aceite entre 15 y 20 grados. Completan el equipamiento las bombas de masa y de aceite, los filtros (de placas o de tierras), la caldera que aprovecha a menudo el propio hueso de aceituna como combustible, y la línea de envasado si la almazara embotella. La capacidad de molturación se expresa en kilos de aceituna por hora, con líneas comerciales que van desde unos 500 kg/h en equipos compactos hasta varias decenas de miles en plantas cooperativas grandes.
Para dimensionar una almazara nueva, la regla práctica es que la línea debe poder molturar la entrada diaria de aceituna en pico de campaña sin que el fruto espere más de 24 horas. Las mini-almazaras compactas, que integran molino, batidora y decánter en un solo bloque, han abierto la elaboración propia a fincas medianas y proyectos de aceite premium, con inversiones muy inferiores a las de una planta industrial. Al comparar equipos conviene valorar, además del precio, el servicio técnico en campaña —una avería en diciembre no puede esperar—, el consumo eléctrico y de agua, y la facilidad de limpieza, decisiva para la calidad y para pasar las inspecciones sanitarias.