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Cooperativas oleícolas
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Sobre cooperativas oleícolas
Cómo funcionan las cooperativas oleícolas y qué ofrecen al olivarero
Las cooperativas oleícolas son sociedades formadas por los propios olivareros, que aportan su cosecha y participan en las decisiones y en los resultados. Son la columna vertebral del olivar español: se estima que alrededor de dos tercios del aceite de oliva que se produce en España sale de almazaras cooperativas, con especial peso en Andalucía y, sobre todo, en la provincia de Jaén. El socio entrega su aceituna en el patio, la cooperativa la moltura y liquida después según los kilos aportados, el rendimiento graso y el precio al que se venda el aceite, descontando los gastos de molturación y gestión.
Además de moler la aceituna, muchas cooperativas prestan servicios que a un pequeño olivarero le resultarían difíciles de asumir por su cuenta: suministro de fertilizantes y fitosanitarios a precio de grupo, asesoramiento técnico de campo, gestión de ayudas de la PAC, secciones de crédito y, cada vez más, envasado y comercialización con marca propia. La concentración de la oferta es otra de sus funciones clave: agrupando la producción de cientos o miles de socios, la cooperativa gana capacidad de negociación frente a envasadores y operadores internacionales.
Para elegir cooperativa conviene comparar varios aspectos: el sistema de liquidación (precio medio de campaña o venta por lotes), los gastos que se repercuten al socio, si separa calidades y paga mejor la aceituna temprana o de vuelo, y si apuesta por envasar su propio aceite en lugar de vender todo a granel. Las cooperativas que clasifican la aceituna a la entrada y elaboran vírgenes extra de calidad diferenciada suelen obtener mejores liquidaciones a medio plazo, y muchas participan en denominaciones de origen protegidas o en líneas de producción ecológica que añaden valor a la cosecha del socio.